Experiencias viajeras: qué memoria la mía

Cada blog de viajes ofrece algo diferente: puede que sea una foto, un rincón que otros no han visitado o la forma en que se habla del lugar en cuestión. Qué memoria la mía es un blog de viajes con anécdotas, fotos e información elaborado por Lorena Prado, con el fin de compartir su viaje por el mundo. Como se puede leer entre sus páginas, todo empezó como una bitácora personal para combatir una mala memoria y alguna mala experiencia con los soportes de almacenamiento digitales.

Qué memoria la mía

Sin embargo, y a pesar de estar contentos con la vida en general, había ganas de descubrir paisajes que les dejen sin aliento, culturas que les cambien la cabeza y entender qué pasa más allá del mundo en el que se encuentran, motivo por el cual Lorena y Álvaro se lanzan a recorrer mundo. Y también a compartirlo, con la finalidad de despertar las ganas de moverse en los lectores del blog.

En menos de un año de vida, Qué memoria la mía ha acumulado una buena cantidad de entradas sobre sus viajes por Australia, el sudeste asiático y Latinoamérica, con información sobre cómo llegar, dónde alojarse, precios, qué llevar y otros consejos útiles, así como magníficas descripciones de los destinos visitados, ilustradas con hermosas fotografías. En su archivo también podrás leer interesantes reflexiones viajeras o experiencias contadas por sus amigos, recogidas en Me subo a la mochila de….

Lorena considera viajar como un aprendizaje espiritual y le parece estimulante saber que siempre habrá más. Que así sea.

Pasos y pedales: viajes, fotos, libros, reflexiones

Hace años, los amantes de los viajes debían fiarse de agentes, guías, comentarios de conocidos, o simplemente lanzarse a la aventura, según fueran más o menos valientes (en este caso, de menos a más).

Los trotamundos de hoy en día contamos, además, con un poderoso aliado: la red. Posiblemente sea cierto eso de que “todo está en internet”, así que, por muy osado que sea uno, nunca está de más echar un vistazo por el ciberespacio, en busca del mejor alojamiento, la visita imprescindible de una zona en concreto o inspiración para el próximo viaje.

Como resultado, infinidad de viajeros se lanzan a la red, dispuestos a buscar y también a compartir experiencias: desde la preparación hasta la satisfacción de descubrir gente y lugares distintos, y ayudar a aquellos que quieran seguir los pasos dados.

Un buen ejemplo es el blog pasosypedales, un espacio para conocer. Cuenta, hasta la fecha, con interesantes entradas sobre Islandia, Myanmar, Estambul, Alemania, Suiza, Portugal, Francia y Tailandia. Las fronteras españolas también tienen sitio destacado y revelan tesoros de Cataluña, País Vasco, Valencia, Madrid, Sevilla o Canarias, lugares por los que han caminado los pies o las ruedas de la bicicleta de Enrique, su autor. Ilustrados, además, con magníficas fotografías.

Pasos y pedales

Pero no solo de viajes y rutas se nutre este blog. También hay hueco para reflexiones, planes y libros, otra de sus grandes aficiones. Pasos y pedales nació en noviembre de 2010, con un “Abierto hasta nueva orden”.  Que nadie dé la orden.

Pasión por los viajes

Estatua dedicada al viajero, en Oviedo (Asturias)

Estatua dedicada al viajero, en Oviedo (Asturias)

Hace ya muchos siglos que algo mueve al ser humano a viajar. El escritor romano Plinio el Joven (62-113) ya daba vueltas a esa idea cuando manifestó “Por naturaleza, los hombres gustan de ver cosas nuevas y de viajar”.

Y, aunque no todo el mundo siente ese deseo, lo cierto es que los que se consideran viajeros entienden que viajar es algo más que llegar a un sitio, verlo y regresar: es sentir, descubrir, conocer y, por tanto, abrir la mente. En ese sentido, el dramaturgo italiano Carlo Goldoni (1707-1793) afirmaba “El que no sale nunca de su tierra está lleno de prejuicios”.

Son muchos los escritores y pensadores que han dedicado unas líneas a este ‘deporte’ que a tantos conquista. Hoy rendimos un pequeño homenaje a todos lo que han hecho de los viajes su estilo de vida y recogemos algunas de las muchas frases sobre viajar que se han escrito al respecto:

  • “Los viajes son en la juventud una parte de educación y, en la vejez, una parte de experiencia”. Sir Francis Bacon, filósofo inglés (1561-1626).
  • “Los viajes sirven para conocer las costumbres de los distintos pueblos y para despojarse del prejuicio de que solo en la propia patria se puede vivir de la manera a que uno está acostumbrado”. René Descartes, filósofo (1596-1650).
  • “Hay mucha diferencia entre viajar para ver países y para ver pueblos”. Jean Jacques Rousseau, filósofo francés (1712-1778).
  • “Viajamos para cambiar, no de lugar, sino de ideas”. Hipólito Taine, escritor francés (1828-1893).
  • “Yo no viajo para ir a alguna parte, sino por ir. Por el hecho de viajar. La cuestión es moverse”. Robert Louis Stevenson, escritor inglés (1850-1894).
  • “Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos”. Fernando Pessoa, poeta portugués (1888-1935).
  • “Un viaje es una nueva vida, con un nacimiento, un crecimiento y una muerte, que nos es ofrecida en el interior de la obra. Aprovechémoslo”. Paul Morand, diplomático y escritor francés (1888-1976).
  • “Viajar es imprescindible y la sed de viaje, un síntoma neto de inteligencia”. Enrique Jardiel Poncela, escritor español (1901-1952).
  • “El que está acostumbrado a viajar, sabe que siempre es necesario partir algún día (Paulo Coelho, escritor brasileño (1947).

Se podrían escribir líneas y líneas sobre nuestras vivencias en el camino, pero hay ocasiones en las que basta con una instantánea (o varias) para encontrarse de nuevo tras la cámara, contemplando lo que recogería y lo que no recogería el objetivo, limitado por el encuadre. Son también una forma fantástica para complementar un relato viajero, porque, por mucho que los anteriores artistas se expresen muy bien, a veces, una imagen vale más que mil palabras. Y, como muestra, un botón: Deambulando con Artabria, con auténticos reportajes gráficos de distintos puntos de España y Europa. Y viajar, como dice este blog, siempre que pueda y más.

La Patagonia: un viaje al fin del mundo

Al sur del mundo, entre la Cordillera de los Andes y el océano Atlántico, se encuentra la Patagonia Argentina, un lugar en el que el contacto con la naturaleza es inevitable y en el que imponentes paisajes se suceden uno tras otro. Está formada por las provincias de La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, que componen una superficie total de 930.731 kilómetros cuadrados.

Pinturas rupestres

En La Pampa encontrarás infinitas llanuras, asados criollos, actividades de campo y la música típica del lugar. Neuquén, cuna de los dinosaurios, reúne lo propio de la estepa patagónica, salpicada por lagos y valles llenos de vegetación. En Río Negro encontrarás aguas cálidas y cristalinas, valles, pinturas rupestres y paisajes fabulosos. El océano muestra todo su esplendor en Chubut, tierra en la que delfines y ballenas coinciden con lobos marinos y pingüinos. En Santa Cruz, los protagonistas son los cientos de glaciares que invaden el paisaje.

UshuaiaHoy dedicaremos especial atención a la última provincia, Tierra del Fuego, en el extremo más austral de América, un lugar de largas noches en invierno y extensos días en verano.

Su capital, Ushuaia, un destino con el que muchos han fantaseado alguna vez, es considerada la “ciudad en el fin del mundo”, a 3.091 kilómetros de Buenos Aires.

Su proximidad al Polo Sur hace que por estas fechas dispongan de casi 17 horas de luz (el sol sale a las 5:12 y se pone a las 22:08), algo alejado de nuestro día más largo (con 15 horas de luz). Y eso sin hablar del “de 8:38 a 18:07” que tenemos hoy en Madrid.

Lobos marinos y avesSe trata de una bahía de singular belleza, en la que se combinan montañas, mar, glaciares y bosques. Es el centro urbano más austral del planeta, pero convive con varias áreas naturales protegidas, como el Parque Nacional Tierra del Fuego, Playa Larga o Tierra Mayor, entre otras. Paseos por la ciudad (a pie o en un peculiar autobús), excursiones en velero por el Canal de Beagle, mirar al fin del mundo desde el aire, viajar en el Tren del Fin del Mundo, visitar el parque natural, hacer trekking entre glaciares… ¿Aún no has decidido qué hacer en Ushuaia? No dudes en buscar inspiración, la zona lo merece.

Carcasona: herencia medieval al sur de Francia

Carcasona es una de esas ciudades en las que la huella de épocas pasadas sigue muy presente. Conocida por su ciudadela amurallada, no podemos dejar pasar la oportunidad de contemplar sus torres, sus arcos, sus calles adoquinadas y, cómo no, sus casi tres kilómetros de muralla.

Esta ciudad de la región francesa de Languedoc-Rosellón fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997. Antes de hablar de sus grandes atractivos, vamos a ver unas pinceladas de historia.

En el año 800 a.C. Carcasona se transformó en un importante centro de intercambio comercial. También adquirió importancia estratégica desde el momento en que los romanos fortificaron la cima de la colina, allá por el año 100 a.C. y la convirtieron en el centro administrativo de la colonia de Iulia Carcaso. Visigodos (siglo V) y musulmanes (siglo VIII) ocuparon la ciudad y esto supuso que se construyeran más fortificaciones.

El papel de Carcasona durante la cruzada contra los albigenses (principios del siglo XIII) la hizo famosa. La ciudad era sede episcopal de dos iglesias enfrentadas (católica de Roma y cátara) y se encontraba dividida en dos. El Papa Inocencio III acabó con los cátaros, considerados herejes, en 1229. En aquella época se ampliaron nuevamente las fortificaciones y se convirtió en una ciudadela de la frontera entre Francia y la Corona de Aragón. La provincia pasó a manos de Francia definitivamente por medio del Tratado de los Pirineos (1659).

Imprescindible en Carcasona:

  • Imaginar que estás en la Edad Media mientras contemplas el castillo, con foso incluido.
  • Subir a la torre de la gran catedral de estilo gótico (cuando contemples las vistas, sabrás por qué).
  • Recorrer el Paseo de las Lizas: el camino que hay entre la muralla interior y la exterior y contar sus 52 torres (¿52? ¿Seguro?).
  • Hacerte una foto a lo Hamlet en el Teatro Deschamps, teatro ‘romano’ al aire libre.
  • Quedarte con alguna (mínimo) de las plazas que verás: buenas terrazas, buenos vinos y buenos guisos.
  • Darte un paseo por los puestos artesanales.
  • Probar el cassoulet, probablemente, el plato más típico de Carcasona: se trata de un guiso tradicional hecho con alubias blancas y carne.

Puedes completar la escapada a la zona haciendo la ruta de los castillos cátaros (Laurac, Fanjeaux, Mas-Saintes-Puelles, Lastours, Montségur, Termes o Puilarens), que desarrollaremos en próximas entregas.

Viajando entre libros

A veces nos planteamos un destino pensando en las calles que recorreremos, las culturas con las que nos cruzaremos, las manifestaciones artísticas que contemplaremos…

Sin embargo, hay un elemento que ha sido de gran importancia para lo que somos hoy en día: las bibliotecas. En ellas se ha concentrado gran parte de la identidad de culturas y civilizaciones que han habitado el planeta antes que nosotros. Son espacios que nos ayudan a comprender mejor el lugar en el que nos encontramos.

Por este motivo, hoy vamos a hablar de tres bibliotecas que bien merecen una visita:

Biblioteca de Alejandría, Egipto. Poco queda de la que fue la más grande e influyente biblioteca de la Antigua Grecia. Este edificio, construido en 2002, trata de resucitarla. Esta biblioteca de planta circular alberga numerosos volúmenes, cuatro museos y una quincena de exposiciones permanentes que tienen la historia, la cultura y la ciencia como protagonistas.

Biblioteca del Trinity College, Dublín (Irlanda). Es la biblioteca más antigua de Irlanda. Fue fundada en 1592 por la Reina Isabel II. La Long Room, la cámara principal, es además la más grande del mundo. Aparte de su belleza exterior, cuenta con un manuscrito de varios siglos de antigüedad con los cuatro Evangelios en latín que recibe más de 500.000 visitas al año. Existe la posibilidad de realizar un recorrido guiado.

Biblioteca del Trinity College, Dublín (Irlanda)

Biblioteca de la Universidad de Tecnología de Delft, Holanda. Fue construida en 1997. Cuenta con más de 850.000 libros, más de 15.000 revistas y un museo propio. Además de las cifras citadas, uno de los aspectos que más llaman la atención es que se encuentra oculta bajo una colina de césped. Un enorme cono la perfora simbolizando la tecnología.

Según un ránking de 20minutos las siguientes son las 10 bibliotecas más bonitas del mundo:

  1. Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de Méjico (Méjico).
  2. Biblioteca Palafoxiana (Puebla, Méjico).
  3. Biblioteca de Bellas Artes (Milán, Italia)
  4. Biblioteca General de la Universidad de Coimbra (Portugal)
  5. Biblioteca Nacional de Austria (Austria)
  6. Librería Nacional (Bielorrusia)
  7. Biblioteca Melk Monastery (Melk, Austria)
  8. Biblioteca Abbey St. Gallen (Suiza)
  9. Biblioteca Wiblingen Monastary (Ulm, Alemania)
  10. Biblioteca del Museo Británico (Londres, Inglaterra)

Parecen una interesante propuesta para darle un plus a tu próximo viaje, ¿no crees? ¿Con cuál te quedarías tú?

Conoce un tesoro oculto en Europa: Liechtenstein

En pleno centro de Europa, rodeado de países que lo dejan prácticamente escondido, se encuentra el Principado de Liechtenstein. El Valle del Rin y los Alpes son los responsables de su terreno montañoso. Con 160 kilómetros cuadrados, hay ciudades españolas más grandes que este país (Talavera de la Reina, en Toledo, mide poco más de 185 kilómetros cuadrados).

Pese a su ubicación, su clima es más suave que el característico de Centroeuropa: los inviernos tienen nieve y lluvia, pero no son demasiado fríos, y el verano es húmedo y caluroso. Otro aspecto curioso es que nubes y niebla están muy presentes en este territorio.

El ambiente rural y las tradiciones son objeto de especial protección en la docena de comunidades que componen Liechtenstein: la Sociedad Histórica del Principado se encarga de preservar su memoria histórica y cultural.

Uno de los grandes atractivos del país es el castillo de Vaduz, capital del país. Es propiedad de los príncipes de Liechtenstein desde hace tres siglos y tiene unos 700 años de antigüedad. Aunque no se puede visitar su interior, se puede disfrutar de unas espectaculares vistas del Valle del Rin. Otra visita obligada es la Casa Roja, con un portal escalonado de estilo medieval.